Cuando viajé a India por trabajo y el Taj Mahal

Marzo 2017

En el Taj Mahal, una de las 7 maravillas del mundo 🙂

Cuando mi antigua jefa me dijo que la acompañara a su viaje a India no lo podía creer. En esos momentos estaba trabajando en la industria textil e iba a poder conocer a los proveedores en persona, visitar sus fábricas, conocer sus showrooms; además de ir a Asia (que no había ido antes) y marcar un país nuevo.

Lo que ya sabía, por experiencia, es que cuando uno viaja por trabajo no es lo mismo que ir de turista, y en este viaje lo comprobé. La agenda iba muy llena, entre visitas a fábricas, a mercadillos de telas, movernos en el coche de una ciudad a otra, cenas de negocios, preparar los resúmenes de las reuniones que íbamos teniendo. ¡Uff terminé agotada! Pero la experiencia valió la pena.

Me tocó subirme arriba de esos montones de telas, más que subir, ¡escalar!
Lo alto de un edificio en el camino entre Coimbature y Karur (Sur de India)
Visitando un Templo Hindú en Coimbature (Sur de India)
Un proveedor me llevó a conocer una Iglesia Católica en Coimbature (Sur de India)
Fotos que tomé desde la ventana del coche en el camino de Coimbature a Karur y Coimbature a Tirupur (Sur de India) – por eso salen tan movidas 😦
Fotos de Jaipur (Norte de India), también llamada «Pink City» por el color de sus edificios.

Además de que disfruté muchísimo de la comida, me di cuenta de que me gusta mucho la comida hindú (pero sin picante por favor). Y es que en India hasta la pizza Dominos pica, y cuando preguntas sobre un producto si es picante dicen que no. Varias veces vi las estrellas, como le decía a mis proveedores.

También pude ver varias ciudades, tanto en el Norte como en el Sur de India. Viajé desde Barcelona a Dubai y luego a Chennai (Sur de India) con la aerolínea Emirates. Al llegar sola (mi antigua jefa viajó unos días antes) me sentía extraña, iba con dos maletas y todas las personas se me quedaban viendo. Era un punto extraño entre tanta gente. Tuve que salir del aeropuerto de la terminal internacional a la nacional, donde me subí a un mmm ¿avión? Más bien era una avioneta que se movió muchísimo. Hasta que llegué a Coimbature. A mi vuelta fue más sencillo porque viajé desde Delhi hasta Dubai y luego a Barcelona.

También hice varios viajes en coche. Hicimos como destino Coimbature y desde ahí nos movíamos a Karur y Tiripur por el día (dos horas ida y dos horas vuelta). Como nos acostábamos tarde y levantábamos temprano aprovechaba esas horas para dormir. En uno de esos viajes, el chofer del proveedor manejaba un poco a la defensiva, y recuerden que India fue colonia de Inglaterra por lo que conducen del otro lado. Decidí mejor cerrar los ojos porque me asustaba mucho.

Cuando pasábamos por algún pueblo en el camino aprovechaba para ver la infraestructura y cómo vive la gente. Y te cuento un secreto, muchas fotos las saqué desde la ventana del carro.

Conociendo el monumento de amor más grande del mundo, el Taj Mahal (Delhi, India)
Raj Ghat . memorial del líder hindú Mahatma Gandhi (Delhi, Norte de India)

Con mi antigua jefa teníamos que ir a Jaipur (en el Norte de la India), ahí sí cogimos un vuelo interno. Esta ciudad es conocida como “Pink City” por los colores de sus edificios. Tengo muchas ganas de volver, ya que no pude ver nada porque estuvimos en reunión todo el día, y muy temprano por la mañana salimos hacia Gurgaon que está muy cerca de Delhi. Fue impresionante el choque que pude ver entre el Sur y el Norte.

Aun así, India me pareció un país muy interesante, cultural y gastronómicamente hablando, donde aprendí muchísimo, viví muchas experiencias increíbles. Fueron 10 días intensos pero gratificantes. Puedo decir que ha sido uno de mis mejores viajes, porque también logré conocer una de las 7 maravillas del mundo: ¡El Taj Mahal! Como iba a viajar a Asia le pedí a mi antigua jefa si podía quedarme dos días más de vacaciones y que los gastos correrían por mi cuenta (hotel, comida y otros gastos).

Así que no dude y un proveedor me ayudó a organizar mi visita al monumento de amor más grande del mundo. Me sentí una estrella famosa, ya que tuve un chofer y otra persona para cuidarme, porque claro una mujer sola no es tan seguro. Fue una experiencia única el estar ahí y poder visitar ese sitio tan mágico e imponente.

Al día siguiente me pedí un taxi del hotel para que me haga un recorrido por Delhi. Me costó unos 30euros por 8 horas; me pareció muy bien de precio. Me llevó a un centro comercial para que comprara cosas para mí y mi familia, y luego a una calle que me habían recomendado para souvenirs, pero la verdad no llegué ni a la segunda calle porque me sentí insegura (eso que soy muy valiente viajando), así que me volví y le pedí que me llevara al monumento de Mahatma Ghandi que está ubicado en un parque y de ahí de vuelta al hotel.

La verdad es que Delhi es una ciudad muy grande con edificios impresionantes. En toda la India se puede ver muchísimas personas, coches, pero especialmente motos. Es un país muy rico, culturalmente hablando y me siento muy afortunada de haber tenido la oportunidad de haberlo visitado, aunque haya sido por trabajo.

Y nos vemos el próximo Martes donde te contaré de mi viaje por trabajo a China.

Rossana 😊

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