Celebrando mi cumpleaños en Angkor, + Circo de Camboya y Silk Farm

Abril 2019

Y ahora sí, llegó el día más esperado de todos: mi cumpleaños. Puede que haya tenido muchos que hayan sido especiales, pero quizás este sea el que más me marque porque lo celebré con familiares, (hace tiempo no lo hacía), y fue en uno de los sitios más impresionantes del mundo. Tuve una gran oportunidad y la voy a agradecer siempre. Al igual que a mi tía y prima por haberlo hecho tan especial.

Nos levantamos y entre dormidas y despiertas recibí mis felicitaciones. Habíamos coordinado encontrarnos con el conductor del tuk-tuk en el parqueo del hotel a las 4:15 para que nos llevase a ver el amanecer en Angkor Wat. Uno de los momentos imprescindibles en esta visita y el mejor amanecer en el mundo. Esperábamos que el madrugón valiera la pena.

El amanecer es sobre las 5am en esta época del año, por lo que íbamos bien de tiempo. El tuk-tuk iba acelerando por la oscura carretera, mientras veíamos la cantidad de personas que iban a presenciar el mismo espectáculo que nosotras.

Llegamos a las afueras del templo donde nos dejó el conductor para esperarnos en el mismo sitio (a la salida iban a haber un millón de tuk-tuk más, exagero un poco con la cantidad, pero sí había demasiados). Caminamos hasta llegar al lago, sitio que nos habían dicho que era el más idóneo para ver el amanecer. Ya había muchísima gente, y la que faltaba por llegar. Cogimos nuestros sitios al pie del lago.

Al principio, cuando estaba saliendo el sol, se empezaba a aclarar el cielo, pero con tonos suaves. Hasta que llegó el mágico momento, en donde salieron los colores en degradé, una mezcla de rosa con lila pintaba todo el cielo. No sé en qué momento nos separamos las tres, quizás entre tanta gente, así que tomé las fotos y luego me dediqué a contemplar el paisaje que tenía en frente. El madrugar había valido la pena y si tienes la oportunidad de visitar los templos, no te pierdas de esta actividad.

Y así es como empieza a verse el amanecer
Sin duda, el mejor amanecer que he visto
Como una postal

Es todo realmente muy rápido, ya que a los pocos minutos ya los colores se volvían de tonos naranjas y amarillos, y la gente comenzaba a abrirse paso para ir de vuelta a sus hoteles a desayunar. Nos quedamos un par de minutos más, para seguir viendo y también esperando que se fuera un poco de turistas. La verdad nos quedamos impresionadas con la cantidad de personas que había.

El tuk-tuk nos llevó de vuelta al hotel para que desayunemos y quedamos en una hora determinada para empezar el Grand Tour (los tipos de tour en Angkor los pueden encontrar en la entrada anterior). Encima de la mesa para desayunar, mi tía y mi prima habían puesto un pin con unas gafas de Happy Birthday, además había una bandeja con un cupcake y helado. Me emocioné mucho en cuanto vi este detalle. También, por las horas de diferencia, pude recibir las felicitaciones de mi familia (aunque para ellos seguía siendo la noche anterior). Luego de las felicitaciones, subimos al dormitorio y había un ¡ramo de flores! Y una tarjeta “¿Cómo han hecho todo esto?” les pregunté. Iba a ser un día especial, pensé. Y lo fue.

El kit completo para festejar mi cumpleaños
Un buen dulce para empezar el cumpleaños. Coulant de chocolate con helado
Me encantó el ramo, pero no podía llevármelo.
Se lo regalé a una de las chicas que trabajaba en la Recepción del hotel 🙂

Luego de que el conductor del tuk-tuk me felicitara y cantara el cumpleaños feliz en camboyano, empezamos nuestro segundo día de recorrido por los templos.

Listas para nuestro segundo día en Angkor

Bueno, antes de contarles sobre la visita a los templos, les digo que fui bien preparada. Me puse las gafas que me regalaron y el pin que indicaba era mi cumpleaños. Estaba del otro lado del mundo y nadie me conocía. Es más, recibí muchas felicidades por turistas y además en uno de los controles de tickets (al entrar en cada templo te revisan tu entrada), una de las señoras me cantó el cumpleaños feliz.

Esta vez entramos al parque por la Puerta Norte (North Gate) y llegamos al primer Templo: Preah Khan (significa Espada Real en camboyano). Como contamos en nuestro post anterior, fue el Rey Jayavarman VII el que construyó este templo en el siglo XII en honor a su padre (recuerden el templo Ta Phrom fue para madre). En cambio, a otros templos, este tiene un solo nivel y en su momento fue una organización importante donde había unos 100.000 empleados aproximadamente. Es un templo llenó de ruinas y pequeño, y al igual que el Templo de la Jungla también esta llenó de vegetación. Recuerdo que había un elefante que me llamó mucho la atención.

North Gate
En la entrada al Templo
Me gustó mucho esta escultura del elefante
En el Templo Preah Khan se puede ver mucha vegetación y un árbol como el Templo Ta Prom

El siguiente templo que visitamos fue Prasat Neak Plan, uno de los menos visitados pero que vale la pena conocerlo. Se encuentra ubicado dentro de un estanque y fue construido en el siglo XIII por el Rey Jayavarman VII. Para poder acceder se tiene que hacer por medio de embarcaciones. Tuvimos la oportunidad de verlo lleno de agua, ya que, en ciertas épocas del año, el área se encuentra totalmente seca. Pero lo vimos desde lejos. La isla está rodeada por dos serpientes que se entrelazan entre sí. Durante esa época se podía ver una exuberante construcción, pero hoy en día sólo queda la piedra.

Con su construcción querían hacerlo como el Lago Anayatapta ubicado en el Himalaya, donde se consideraba sus aguas como sagradas y curativas para enfermedades, al sumergirse en ellas. También querían representar el esplendor en tiempos del Rey. Aquí las ofrendas no se hacían sobre un altar, sino que se lanzaban flores de loto al agua.

Otro de los puntos para tener en cuenta, es que los santuarios que lo rodean hacen que se conecten los cuatro lagos secundarios, que representan los cuatro elementos: agua, tierra, fuego y viento. Para los camboyanos representan un lugar de culto. Así mismo se pueden encontrar cuatro animales: caballo, toro, elefante y león.

A lo lejos pudimos ver varios monjes, ya que se considera un lugar de culto hasta el día de hoy (para el Budismo e Hinduismo).

Templo Prasat Neak Plan. Tuvimos suerte y vimos el lago lleno de agua

Siguiendo nuestro recorrido, el conductor nos llevó hasta Ta Som, y al igual que muchos otros templos fue construido por Jayavarman VII en el siglo XII. El detalle que hay que recalcar y por lo que es más conocido es que, al momento de cruzar la puerta, uno se encuentra con las raíces de un enorme Ficus Altissima. El guía nos comentó que teníamos que llegar hasta el final del templo para encontrar lo más asombroso de esto, sin duda tenía razón.

Templo Ta Som

El penúltimo templo en nuestra visita fue East Mebon, que al igual que los demás nos sorprendió mucho., debido a lo grande que es, alrededor de 115 metros cuadrados. Durante la época donde se crearon los templos, este templo estaba ubicado en una gran isla y sólo se podía acceder por medio de barco (actualmente ya no funciona así). El lago ayudaba al caudal del Río Siem Reap, abasteciendo a los cultivos y a ciudades.

Ha sido uno de los templos más relevantes, ya que, en el año 952, cuando Angkor volvió a ser capital del Imperio, se construyeron nuevos templos donde se incluyó el East Mebon. Su construcción fue por Rajandravarman para dedicarlo al Dios Shiva. Las imágenes más representativas que se ven son la del Dios sobre el toro sagrado Nandín y de Indra sobre un elefante de tres cabezas. Subiendo las escaleras, se puede obtener una foto muy buena con el templo a sus espaldas.

Templo East Mebon, imprescindible en tu visita

Y para acabar nuestro recorrido y despedirnos de Angkor, visitamos nuevamente Ta Phom Temple y perdernos en su jungla. Para poder salir nos desubicamos y no encontrábamos la salida correcta (hay dos). Teníamos dos opciones: volver a entrar y recorrer todo nuevamente o hacerlo por afuera, pero era más complicado. Volvimos a entrar y tuvimos que ir preguntando. Zac (el conductor) se rió cuando le contamos que nos perdimos.

Nos llevó de vuelta al hotel y decidimos meternos un rato en la piscina. Al igual que en Vietnam, no sabíamos si el clima estaba mejor fuera o dentro del agua (también estaba templada).

La piscina del hotel

Luego de disfrutar un poco en el agua, nos cambiamos de ropa y alistamos porque habíamos comprado entradas (en el mismo hotel) para el Circo de Cambodia (Phare, The Cambodian Circus). Habíamos leído que valía la pena ver el show, por lo que, aunque estábamos cansadas (recuerden nos habíamos despertado a las 3:45am) no lo queríamos perder.

Salimos encantadas con el Circo, fue muy divertido y los actores lo hacían muy bien. Dura una hora aproximadamente y mezclan acrobacias, con música y teatro, mientras cuentan una historia. Para poder llegar, lo mejor es en tuk-tuk ya que está alejado del centro de Siem Reap. Puedes coordinar con el mismo conductor para que te recojan a la hora en que acaba. Ellos ya tienen todo controlado. Sobre las entradas es mejor comprarlas con anticipación porque las filas son muy largas en el sitio. Los precios son de 38, 28 y 18 dólares. Nosotras fuimos a la más económica y se veía muy bien.

Y, para terminar nuestra visita en Camboya, en nuestro último día visitamos Silk Farm. Contratamos al mismo conductor de tuk-tuk que nos llevó y esperó ahí hasta que acabáramos el recorrido, que fue muy interesante, ya que se conoce todo el proceso de cómo fabrican la seda, desde la planta (morera), los gusanos que los ponen en un sitio especial, hilado, teñido y finalmente el proceso de tejido hasta acabar en el producto terminado. El circuito acaba en la tienda donde se venden muchos productos hechos con este material.

Nos enteramos de este recorrido estando en Camboya y al ser gratis no dudamos en hacer una actividad distinta. Había más personas de lo que pensábamos. Al llegar te reciben un guía y se vuelve un tour personalizado. Altamente recomendable si tienes un par de horas y ya has recorrido los templos.

Y bueno, muy contentas con nuestra aventura en Siem Reap, ya era hora de despedirnos del Sudeste Asiático y volver a España. Pero antes teníamos una escala en Dubái que íbamos a aprovechar.

Rossana 😊

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